jueves, 5 de mayo de 2016


En este libro aparece una suma de cotidianeidades que nadie quisiera. La violencia intrafamiliar suele ser, a oídos de la comunidad, una noticia meramente policial y de tribunales. Una más, de las que se difunden a través de los medios de comunicación. Tal resulta su significado para la memoria de la gente. Una nota de actualidad, pero considerada a veces como de relleno y convertida en pasado casi en forma inmediata. Hasta allí llega la cosa. No mucho más, salvo que haya una muerte de por medio que haga convulsionar a toda la sociedad repudiando el suceso. Pero incluso eso, al par de días o semanas, pasa al olvido. Este libro, en cambio, nos muestra que ese suceso es vivencia permanente para sus protagonistas, formando una cadena sinfín de angustia y dolor. Una marca que no se borrará jamás de la vida de las víctimas. A lo sumo, y con los años, podrá atenuarse, pero nunca desaparecer.